BAC y la ironía de sus defensores

Algunos están defendiendo al Bac como si fueran accionistas de este.

Puede que el lector no haya sufrido las altas tasas de interés de una tarjeta de crédito gracias a sus buenas prácticas de salud financiera, sin embargo, eso no da pie a sentirse agradecido ante un ente bancario con tasas de interés superiores al 39%

Las buenas prácticas financieras son gracias enteramente al tarjetahabiente, no obstante, eso no lo hace invulnerable a sucesos más allá de su control, digase la pandemia y la pérdida empleo.

En el momento que esto ocurre es cuando toma importancia el tema de las tasas de interés, ya que estás pueden arruinar la salud financiera en cuestión de un par de meses de no tener ahorros.

Ese es el punto que desde su perspectiva procura la ley que fija las tasas de interés, evitar que las personas sufran un quebranto de salud por esas altas tasas.

Por esto, defender al bac, mencionando que es un gran empleador (tercer mayor empleador privado del país) y porque procuro no despedir a sus colaboradores por el mayor tiempo posible, no viene al caso, ya que es algo que la mayoría de entidades privadas ha estado haciendo y no es razón de agradecimiento, es algo básico para la estabilidad de empresa y su reputación corporativa.

El temas son las tasas interés, en las que según la nueva regulación, el 82% de las tarjetas del BAC y un 86% de las de promérica son superiores al 39%, esta última, menciono, puesto que ya anuncio medidas similares a las del BAC.

El grueso de la población, no podría mantener sus salud financiera más de un par de meses con las tasas de interés existentes, por lo que ley viene como un pequeño respiro para mitigar esto.

La banca privada no es una ONG para ayudar a todos, ni tampoco es el demonio destructor de su salud financiera, no obstante defenderla en el caso de las tasas de interés de l

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